Te mostramos algunos de los trucos que se pueden aplicar al espacio de nuestra cocina, por muy pequeño que sea, para sacar el máximo partido. Recuerda que nunca hay que ser perezoso a la hora de mantener el orden y siempre hay que mantener viva la creatividad para encontrar nuestras propias soluciones. Llevando a cabo estos consejos, y manteniendo una limpieza adecuada, tendremos una cocina diez.

Los botes, un buen método para organizar la despensa

La despensa de cada casa es un mundo, pero hay ciertos productos básicos que todos tenemos, y nunca faltan en la cocina como pueden ser: azúcar, harina, arroz, pasta, te o café. Estos productos solemos usarlos con frecuencia y ocupan un espacio en armarios, estanterías y cajones. No caigas en el error de mantener los paquetes tal y como vienen de la tienda, cerrándolos con pinzas o amontonándolos en el armario.

Una buena colección de tarros y frascos de vidrio o buen plástico transparente es ideal para organizar todos estos productos básicos. Puedes elegir el mismo modelo o variarlo siguiendo una línea similar que tenga coherencia, además debes tener en cuenta el tamaño que necesites para lo que vayan a contener. Es importante marcar cada bote con una etiqueta bonita que aportará un toque decorativo, y será muy útil para no confundir ingredientes.

En general siempre es mejor que los productos se guarden en un lugar oscuro, pero si utilizamos con frecuencia las harinas o el arroz podemos colocar unos cuantos tarros en fila sobre alguna superficie de la cocina, al descubierto. Así no sólo los tenemos a mano sino que enriquecen la cocina con un toque hogareño, y despejan los armarios para objetos menos atractivos. Eso sí, hay que evitar la luz directa y mantenerlos libres de polvo.

Poner en práctica nuestra creatividad con “el doble uso”

En ocasiones parece que sufrimos síndrome de Diógenes cuando entramos a la cocina, ya que reunimos y acumulamos todo tipo de objetos que finalmente nunca llegamos a usar. No sólo hablamos de aparatos y utensilios, sino de piezas sueltas de vajillas, jarras bonitas , cake stands, tazas, o incluso objetos que no son nada culinarios pero que se nos ha ocurrido que podrían ser ideales para las fotos. ¿Qué hacemos si queremos despejar el espacio de nuestra cocina y dejarlo libre de estos objetos?

La solución consiste en pensar en “dobles usos”. Se acabó acumular objetos de exposición; en una cocina pequeña, cualquier pieza juega un papel fundamental. En este apartado podemos ser todo lo creativos que queramos, guardando por ejemplo el juego de tazas de café bajo cúpula del cake stand, colocando las espátulas y cucharones dentro de esa bonita jarra de leche, etc.

Ganchos y colgadores

Las cocinas pequeñas no deben sobrecargarse, es por eso que cada vez se están instalando un mayor número de puertas correderas. Si ese no es el caso de tu cocina, y tienes una puerta tradicional puedes aprovechar su superficie interior ¿cómo? Podemos instalar un colgador para colocar los útiles de limpieza o cosas que nunca sabemos donde ubicar, por ejemplo.

Otro uso práctica consiste en instalar paneles metálicos imantados, no sólo para tener controlados esos papeles que corren peligro de perderse, sino para guardar nuestros cuchillos de uso frecuente. Se pueden colocar también en el exterior, a la vista, aunque ocultos tras los armarios evitaremos posibles accidentes sobre todo si tenemos niños en casa que puedan llegar a cogerlos.

 

Estos consejos pueden facilitarte el día a día en tu cocina, acompañado por supuesto de una constante limpieza.

 

Fuente: www.directoalpaladar.com